El trabajo trata el tema del fetichismo en relación a la devoción a las Imágenes, en
este caso cristiano religiosas.
El fetichismo, concepción mágica del mundo, concede al
fetiche una importancia superior que al
espíritu que representa. Animismo y fetichismo van unidos. En un principio se
creía que era un ejercicio religioso exclusivo de los pueblos de África
occidental; hoy, sin embargo, se considera que su práctica está extendida en
todo el mundo.
El culto de las reliquias por parte del cristianismo
constituye también una manifestación del fetichismo: se veneran partes del
cuerpo, incluso la propia imagen de los
santos, en cuyo caso los objetos se convierten en instrumentos de la devoción,
formas materiales intermediarias entre el fiel y la divinidad con la que desea
comunicarse o fundirse.
Visto de cierta manera, un fetiche es, pues, "un
objeto al que se le rinde culto, y se le atribuyen propiedades mágicas".
Las imágenes o estampas
religiosas de San expedito y San Sebastián están particularmente presentes en la
devoción popular. En nombre de ellos se realizan grandes procesiones en las que
se transporta su imagen a través de la
ciudad y se venden estampas, medallas, velas, pulseras, calendarios, etc., para
la protección de los fieles.
La representación de estas imágenes a través de la
pintura, pero con una técnica más gestual pretende dejar en evidencia el apropiacionismo de una imagen por parte de la
cultura popular, mostrando el límite difuso entre la adoración y la devoción.